DEDON nace en Alemania gracias a Bobby Dekeyser y a su creatividad. Su idea inicial es la de empezar por el tejido, otro tipo de funda para la
decoración de los espacios exteriores, tanto esteticamente agradable como resistente a la intemperie. Hoy en día DEDON se puede encontran en 80 países del mundo, cuenta con unos 1.000 empleados y tiene su base estratégica en Filipinas, donde la búsqueda de muebles y soluciones originales continúa diariamente, creando la mezcla perfecta entre el rigor típico de los alemanes y el estilo de vida más relajado del sudeste asiático. Lo que hace que DEDON sea un complemento innovador es su capacidad de llevar al exterior el mismo cuidado y el mismo diseño del interior, para obtener ambientes exteriores exclusivos y dotados de una pieza única como Nestrest, un nido colgado que permite disfrutar de la belleza del jardín o del panorama quedándose tumbados en una estructura capaz de protejer y tranquilizar. Estas y muchas otras son ideas de diseñadores que se alternan en la isla de Dedon, una isla en Filipinas donde cada día se realiza algo nuevo, sumidos en una idea de lujo de donde proceden otras ideas que se hacen realidad gracias a los maestros artesanos de Cebu, lugar cerca de la isla de Dedon, donde se encuentra la planta de producción de la empresa alemana.
DEDON, una historia muy exitosa en menos de 30 años
DEDON, fundada en 1990, tiene una historia muy rica y aventurosa. Gracias a la combinación de artesanía y tecnología, la empresa produce cada año kilómetros de tejido que los grandes diseñadores utilizan para crear piezas icónicas, como las de las colleciones Barcelona y Lounge. En 1994, la producción se traslada a Filipinas donde hay muchísimos maestro artesanos que, a partir del tejido, son capaces de crear un sofá, una butaca, una
silla para los ambientes exteriores que se pueden dejar en la playa y son resistentes a la intemperie. En 2000, Cebu, siempre en Filipinas, se convierte en el centro propulsor de la producción de la empresa, y dentro de unos años, esta marca se difunde en 80 países, y puede preciarse de importantes colaboraciones como la con el genio del diseño Philippe Starck, creador de la colección Ryan de DEDON, mientras que las fotografías del talentoso Bruce Weber nos cuentan las otras colecciones. Por lo tanto, DEDON conta con unos de los artistas y creadores más famosos del mundo para llegar a cualquier rincón del planeta. Además, junto a las colecciones de tejido, desde hace unos años se han empezado producciones con otros materiales como la teca de
Tibbo.
La calidad de la decoración exterior de DEDON
Para realizar piezas icónicas, que tengan una particular resistencia al aire libre, hay que contar con la calidad tanto del diseño como de la materia prima y de la producción. La historia de DEDON empezó con la fibra sintética, estudiada y realizada por los centros de producción alemanes de la empresa. Se trata, por supuesto, de un producto ecológico, completamente reciclable, no tóxico y capaz de quemar sin liberar humos nocivos para el medio ambiente. Su estructura hace que sea extremadamente resistente a la intemperie, y está disponible en diferentes colores y texturas. Cada año se producen hasta unos 55.000 kilómetros de esta
fibra increíble que se controla metro por metro gracias a aparatos que simulan escenarios marinos (pues, en contacto con sol, agua y sal), o junto a la piscina (pues, resistencia al cloro), controlando que la materia no se desmejore y no se modifique. De la fabricación en Cebu (em Filipinas) se ocupan su artesanos extraordinarios, cuya manualidad es famosa en todo el mundo. Antes de que llegue a sus manos, el tejido tiene que pasar 16 pruebas de al menos 15 minutos cada una para comprobar la calidad. Y sólo entonces, el tejido se puede transformar en algo único.
Sofás y mecedoras para rincones de relajación exclusivos
Las piezas de mobiliario DEDON escribieron la historia del diseño: piezas ganadoras de premios, diseñadas por artistas famosos y que le allenaron el camino a muchas imitaciones. Por ejemplo, el legendario Nestrest, un asiento colgado con forma de iglú, un sofá para el jardín capaz de crear un espacio íntimo dedicado a la relajación o a la meditación, que tiene la característica de evitar miradas indiscretas; mientras que desde el interior se vee perfectamente el exterior. También Orbit Loveseat es un sofá de jardín con forma de iglú y representa una de las creaciones que hicieron la historia de la empresa. Diseñado por Richard Frinier, este sofá toca el suelo pero esta la única característica convencional que tiene. Aparte de eso, su diseño futurista y su estructura en aluminio hacen que sea un oasis de paz y tranquilidad en la que dedicarse a sí mismos, leyendo, pensando y meditando, encontrando nuestro equilibrio. Si queréis regodearos en compañia, contando con un espacio más grande, aquí está la versión XXL de Orbit Loveseat, que abraza hasta tres personas.