El frigorífico, un mueble indispensable en nuestras cocinas, con el paso de los años se ha convertido en un elemento que responde a necesidades no solo prácticas, sino también estéticas, porque combina en sí alta tecnología, diseño y líneas de interiorismo que pueden resultar especialmente atractivas. En la cocina entendida como sistema, el frigorífico representa uno de los componentes fundamentales, no solo porque es donde se conservan los alimentos, sino también porque su colocación determinará la funcionalidad y la estética de todo el entorno. Por lo tanto, los diseñadores podrán elegir si optar por un modelo con unas características visuales de fuerte impacto, para resaltar todo el ambiente, o elegir un frigorífico integrable, de manera que casi no se distinga dentro de una cocina ya rica de personalidad y estilo.
A la hora de comprar un frigorífico, la primera distinción que hay que hacer es entre frigorífico de libre instalación y frigorífico integrable. Los primeros tienen la ventaja de poder colocarse donde se desee, y por lo tanto quedan a la vista. Por tanto, en este caso es importante la elección del color y del diseño. En cambio, los segundos hay que incluirlos en un hueco dentro del mobiliario de la cocina. De esta forma, la parte frontal del aparato adquirirá perfectamente el mismo estilo del mobiliario adyacente. Concretamente, se fija a las puertas del aparato un panel que combina con el mobiliario en el que está integrado. En el caso de los modelos empotrados, es importante medir con precisión el tamaño del hueco y cerciorarse de cuál debe ser el sentido de apertura de la puerta. Finalmente, están los frigoríficos bajo mostrador, concebidos para ser colocados e integrados debajo de la encimera.
En cuanto a las tipologías, cabe citar los frigoríficos combinados, de dos puertas, americanos y de una puerta. Los frigoríficos combinados son uno de los modelos más corrientes y se caracterizan por tener un compartimento frigorífico arriba y un congelador abajo. Los frigoríficos de dos puertas son aquellos en los que el congelador, generalmente de tamaño reducido, se sitúa en la parte alta del electrodoméstico. Los frigoríficos americanos son ideales para familias numerosas, ya que tienen una gran capacidad. Suele tratarse de modelos caros y disponibles de dos o cuatro puertas. Los frigoríficos de una puerta, en cambio, son perfectos para quienes consumen muchos alimentos frescos, ya que carecen de congelador.
Los frigoríficos con puerta de cristal también son muy apreciados, porque su diseño le confiere un toque especial al mobiliario y un elegante tono moderno que combina perfectamente con todas las cocinas.
Tanto si se trata de un modelo de libre instalación como integrable, a la hora de comprar un frigorífico también hay que valorar el tipo de refrigeración, es decir, la forma en que se produce el frío para conservar los alimentos dentro del frigorífico y en el congelador. En otros tiempos los frigoríficos eran estáticos, pero ahora hay nuevos frigoríficos con otros tipos de refrigeración: los ventilados y los no frost. Los frigoríficos ventilados funcionan exactamente igual que los modelos estáticos, con la añadidura de un ventilador instalado en el interior del electrodoméstico que contribuye a mover el aire frío de forma homogénea en la cavidad, de manera que la temperatura resulte lo más uniforme posible en todas las baldas para una conservación ideal de los alimentos. En cambio, en los frigoríficos no frost, el mecanismo de refrigeración es diferente: el término inglés se refiere al hecho de que estos aparatos no producen escarcha. Por consiguiente, no hace falta descongelarlos periódicamente, ya que el sistema de refrigeración se caracteriza por la presencia de un motor que mueve el aire frío por medio de unas canalizaciones especiales y de un doble evaporador que trabaja en las celdas del frigorífico y del congelador de forma independiente entre las dos. Por otro lado, los frigoríficos de dos motores garantizan que hay dos aparatos autónomos e independientes entre sí. Por tanto, si se produce una avería en el frigorífico, se podrá seguir usando el congelador (y viceversa), porque las dos unidades son independientes y distintas. Pero además de las características técnicas, también es importante elegir cuidadosamente el modelo que se integre mejor en el estilo decorativo de la cocina: además del modelo, que puede ser de acero, metal o vidrio, pueden elegirse frigoríficos de varios estilos y colores.
Los frigoríficos presentan unas importantes funciones que facilitan su uso. Por ejemplo, los filtros antiolor, que hacen que el aire interior permanezca limpio, evitando de esta manera la proliferación de esporas, bacterias u olores desagradables. Muchos frigoríficos también disponen de las funciones de congelación rápida o refrigeración rápida, útiles para bajar rápidamente la temperatura interior durante un determinado periodo de tiempo. Otra función interesante es la descongelación automática, útil para ahorrar tiempo y trabajo. La clase energética de consumo también es una de las características que más influye a la hora de comprar un frigorífico, que permanece constantemente encendido 365 días al año. Por esta razón, todos los frigoríficos modernos disponen de certificación de clase energética A o superior.
Los frigoríficos son electrodomésticos indispensables que desde luego no pueden faltar en nuestras casas. El frigorífico, elemento de la cocina capaz de catalizar la atención por su tamaño y diseño, tiene la peculiaridad, respecto a los demás electrodomésticos, de permanecer constantemente encendido. Puesto que se trata de una inversión a largo plazo y para uso diario, hay que elegir con mucho cuidado: por eso, entre los muchos criterios que hay que tener en cuenta a la hora de comprarlo, desde el tamaño hasta el tipo de construcción - fundamentales para organizar su colocación-, también hay que informarse sobre la clase de eficiencia energética. Otros aspectos importantes son sin duda la capacidad útil, las funciones y las tecnologías que ofrece. Sin embargo, básicamente el frigorífico debe elegirse teniendo en cuenta las necesidades de cada cual, además del tamaño del núcleo familiar, como es natural. De todas maneras, en el mercado existe una infinidad de modelos con un número ilimitado de peculiaridades que varían desde la forma hasta la capacidad, sin olvidar el tamaño y los innumerables extras.